Timelapse de Google

¿Cuánto cambia el paisaje? ¿Podemos pasar dos veces por el mismo sitio? Bueno, en cierto modo depende de dos cuestiones. En primer lugar, de qué entendemos por paisaje. La opinión mayoritaria en Geografía es cualquier área de la superficie que tenga reflejo visual en el territorio (no contaría pues, el interior de una cueva). Sin embargo, existen otras corrientes que consideran que el paisaje no es un concepto exclusivamente visual, entrando también otro tipo de percepciones como el olor, la temperatura, el viento, el sonido… ¿o es que  un paisaje de un vertedero de basuras es independiente de su olor? Desde este punto de vista, es evidente que temperatura, sonido, humedad, olor… cambian constantemente y difícilmente se puede repetir la misma experiencia dos veces. Así que estrictamente, solo el pobre Bill Murray en El día de la marmota repetía una y otra vez su paso por paisajes idénticos:

En cualquier caso, y aún desde un punto de vista más visual sobre este concepto, es posible afirmar que no podemos repetir el mismo paisaje dos veces: la luz solar varía constantemente, no sólo por el movimiento aparente del sol por la bóveda celeste, sino por las características de la atmósfera: la transparencia atmosférica y la reflexión de la luz solar varían notablemente en función del tipo de nubes que haya, por ejemplo. Monet desarrolló esta idea maravillosamente con 30 cuadros sobre la catedral de Rouen, demostrando los a veces sutiles y a veces drásticos cambios que la luz puede provocar sobre un objeto: rouen

Vale… puede que estemos desarrollando la idea hasta límites un poco exagerados, y que si no somos unos apasionados de la luz como Monet, podamos admitir que sí es posible pasar dos veces por el mismo sitio. Abandonemos en ese caso una escala de análisis tan detallada como la que llevábamos –que no nos conducía a nada bueno, como acabar haciendo 30 cuadros del mismo edificio sin la genialidad de Monet- y nos repetimos la pregunta ¿podemos pasar dos veces por un paisaje idéntico? Olvidándonos de lo anterior, podemos responder que sí, si eres lo bastante rápido.
¿Y por qué hay que ser rápido? Ah, amigo, es que el paisaje cambia. Y no estamos hablando de la luz del sol ni de que el viento nos traiga o nos aleje el aroma del mar o de la basurilla del contenedor del al lado. El paisaje cambia, y mucho, si le damos un poco de tiempo. El paisaje puede cambiar de manera natural a escalas temporales humanas (en la vida de una persona se puede observar el crecimiento de un delta, la erosión de una playa….) o mayores que la humana (migración de especies vegetales por cambios climáticos naturales, aparición y erosión de cordilleras…). Y por supuesto, cambia a toda velocidad por intervenciones humanas. Cierra los ojos y recuerda cómo eran las afueras de tu ciudad cuando tenías 10 años. Vale, no hacía falta que cerraras los ojos (queda más resultón así), pero ¿a que ha cambiado?
En este sentido, hoy os traemos una nueva herramienta de Google. Se llama Timelapse , y consiste en la generación de secuencias de las imágenes de cualquier punto de la Tierra.  Es posible que no os hayáis percatado de que cuando usamos Google Earth, tenemos a nuestra disposición una pestañita en la que podemos elegir diferentes fechas. Por defecto, siempre nos exigen la de mejor resolución espacial (que habitualmente coincide con la más reciente), pero en algunos casos hay décadas de fotografías aéreas o imágenes de satélite.
Timelapse, por tanto, no es una innovación en sentido estricto, simplemente una aplicación para pasar a toda velocidad y de forma ordenada por todas las imágenes que haya disponible para un territorio.
Algunos ejemplos son espectaculares, fruto de la acción directa del ser humano. Dubai, por ejemplo, es uno de ellos:

Las Vegas, además de ser plató para excelentes películas (Leaving Las Vegas), entretenidas (Ocean’s Eleven) y otras más discutibles (Resacón en Las Vegas), ha sufrido un crecimiento urbano desmesurado en los últimos 15 años:

La aplicación nos puede servir también para darle con ella en la cabeza a los negacionistas del cambio climático, demostrando en segundos que, verano tras verano, e invierno tras invierno, los glaciares de montaña son cada vez más pequeños:

Y esto es lo que nos ofrece esta aplicación… Lo más divertido, en cualquier caso, es sentarse un rato frente a una buena pantalla de ordenador, y disfrutarla buscando nuestros lugares preferidos… para horrorizarnos descubriendo que nunca serán lo que fueron.

 

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