Cambio Climático: Informe del IPCC 2013

Hace unas semanas se publicó el último informe del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) y nuestro colaborador y experto en Cambio Climático Pablo Fraile hace esta reflexión:

Es curioso echar la vista atrás y recordar el revuelo mediático que se formó con el anterior, en el año 2007. Eran otros tiempos. Al Gore acababa de recibir el Premio Nobel de la Paz por sus labores de difusión de este complejo problema. La palabra crisis nos sonaba a otros tiempos, tal vez 1929 o 1973, o en todo caso a problemas para determinados sectores económicos, pero en absoluto a algo que pudiera afectar tan profundamente a la economía global en general y a la española en particular.

Eran otros tiempos, y la preocupación por el medio ambiente fue significativamente mayor. Aquel informe del IPCC fue portada de todos los diarios de tirada nacional, sin excepción. La preocupación ambiental vendía. Ahora, saber que la temperatura será 4 o 6 grados superior a la actual dentro de 100 años, con 6 millones de parados, parece mucho menos importante, así que las noticias de cambio climático han vuelto a las páginas muy interiores de los periódicos.

Hagamos un resumen del informe de 2007. Esencialmente fue un informe que dio un salto gigantesco en un sentido: pasar de suponer que el cambio climático se producía por causas humanas a decir que prácticamente no existe incertidumbre alguna sobre esta cuestión. Así pues, introdujo la certeza. Hasta entonces, se había movido en el terreno de las incertidumbres. A cambio, rebajó ostensiblemente casi todas sus predicciones con respecto a informes anteriores. Ni el nivel del mar iba a subir tanto, ni la temperatura se iba a desbocar excesivamente. Teníamos la certeza de un problema que se nos venía encima, pero que no era descomunalmente preocupante. Al menos en comparación con los informes posteriores. O con el de 2013.

El informe de 2013 ha vuelto a disparar las alarmas. Manteniendo la certeza a la que aludimos del informe de 2007, se han ampliado los rangos de cambio de todas las variables. Si hubiera que hacer un resumen, diríamos que “manteniendo la certeza, todo lo que podía ir a peor ha ido a peor”.

Comencemos por las observaciones. La primera, la más importante, es la reiteración de que el calentamiento es inequívoco, tal y como se deriva de la observaciones de la temperatura del aire, del mar, del deshielo de los glaciares y de la subida del nivel del mar.

A continuación enumeramos otras observaciones relevantes:

  • Cada una de las tres últimas décadas han sido sucesivamente más cálidas que cualquier otra década entre 1850 y el presente.
  • La temperatura ha aumentado aproximadamente 0.85ºC en el último siglo. Este incremento se observa en casi todo el planeta (Fig. 1).
Figura 1

Fig. 1: Anomalías globales de temperatura superficial en océano y tierra (1)

  •  Se observa una aceleración de este fenómeno en las últimas décadas, aunque algunos eventos temporales (como el de El Niño, asociado a temperaturas más altas de lo común) insertan cierto ruido en las series temporales.
  • Se observan cambios en la precipitación en todo el planeta, aunque en este caso al alza y a la baja (Fig. 2).
Fig. 2: Cambios en la precipitación anual

Fig. 2: Cambios en la precipitación anual (1)

  • Se observan cambios significativos en los valores de los extremos climáticos (los que más daño hacen), entre otros: incremento del número de días cálidos en todo el planeta, descenso del número de noches frías y de días fríos. Incremento en la frecuencia del número de olas de calor en Europa, Asia y Australia. Con menor confianza (estadística), enuncian un incremento en todos los continentes de la torrencialidad en la precipitación.
  •  Los océanos se han calentado superficialmente a una tasa de 0.11ºC por década en los últimos 40 años. Ojo, ese valor es ligeramente inferior al de la atmósfera,  debido a la inercia térmica del agua. Es decir, que aunque pare el calentamiento del aire, aun se mantendrá el calentamiento oceánico.
  • El calentamiento de las capas profundas de los océanos ha sido más moderado, pero igualmente se ha registrado.
  • Debido a un aumento en la evaporación, las zonas de alta salinidad han incrementado su salinidad.
  • Las masas de hielo de todo el planeta han reducido su masa. Las pérdidas de Groenlandia y de la Antártida se han incrementado en las últimas décadas.
  • El tamaño total de la Antártida se ha incrementado en las últimas décadas en algo menos de un 2%, si bien es cierto que se han registrado incrementos y descensos notables en función del total. Sin embargo, la extensión total resultante es mayor. ¿Y esto cómo puede ser, si hemos dicho que tiene menos masa? Una posibilidad que apuntamos es que la Antártida sea más fina.
  • Las temperaturas se han incrementado más en las latitudes altas que en otros sitios del planeta. Frente al 0.85ºC de incremento global, en Siberia se ha observado un ascenso de 2ºC.
  • El nivel del mar ha subido 19 cm desde el año 1901. Esto es 8 cm más de lo que se planteaba en 2001 y 5 cm  más de lo que dijeron en 2007.
  • La tasa de cambio del nivel del mar se ha incrementado espectacularmente, pasando de una media de 1.7mm/año durante el siglo XX a 3.4 desde 1993. No obstante, el aumento no es homogéneo en todo el planeta: hay regiones en las que el nivel del mar ha subido hasta 10 mm/año (Sudeste Asiático) y otros en los qu ha bajado 2 mm/año en los últimos 20 años (costa pacífica de Norteamérica), lo que resulta paradójico.
Fig. 3: Promedio del cambio en el nivel del mar global

Fig. 3: Promedio del cambio global en el nivel del mar (1)

 A continuación se enumeran las causas de los cambios observados:

  • Las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero (metano, dióxido de carbono, óxido nitroso) se han incrementado como consecuencia de la actividad humana desde 1750, tanto por la quema de combustibles fósiles como por la intensificación de la agricultura (fig. 4).
Fig. 4: Concentración atmosférica del Dióxido de Carbono (CO2)

Fig. 4: Ejemplo del aumento de la concentración de gases de efecto invernadero. Concentración atmosférica del Dióxido de Carbono (CO2) (1)

  • La concentración de dióxido de carbono en ese período ha pasado de 180 ppm a 389 ppm, superando ampliamente el rango de los últimos 650.000 años (de 180 a 300 ppm). La tasa de incremento de CO2 en la última década  (+1.9 ppmm) muestra una aceleración con respecto a la registrada desde mitad del siglo XX al presente (+1.4 ppm).
Fig. 5: Concentración atmosférica del dióxido de carbono en los últimos 10000 años (1750 años en la la gráfica insertqada), tomados de muestras de hielo (símbolos de diferente color para cada estudio realizado) y de muestras atmosféricas (línea roja).

Fig. 5: Concentración atmosférica del dióxido de carbono en los últimos 10000 años (1750 años en la la gráfica insertqada), tomados de muestras de hielo (símbolos de diferente color para cada estudio realizado) y de muestras atmosféricas (línea roja).

  •  Los otros dos gases de efecto invertnadero muestran comportamientos parecidos, aunque el incremento de la cantidad de metano muestra una deceleración durante los últimos 25 años.
  • El forzamiento radiativo derivado de todo ello es de +2.3 w/m2. Ah, pero ¿qué es el forzamiento radiativo? Un cambio en la cantidad de energía entrante (o saliente) del sistema. Al tener más gases que impiden la salida de energía en forma de radiación de onda larga, y que son permeables a la radiación de onda corta, el resultado es que tenemos más energía “que se queda” en el planeta.
  • El forzamiento radiativo parece incrementarse en un 20% cada década. Mucho.
  • Los forzamientos radiativos derivados de la actividad solar son mínimos en comparación con el anterior, aunque en cualquier caso positivos. Sale un poco de más energía del Sol ahora que en 1750. Lo cual es lógico, teniendo en cuenta que entonces estaban en la denominada “Pequeña Edad del Hielo”.
  • Estos forzamientos radiativos explican los cambios observados anteriormente expuestos.  Es decir, existe una relación estadística fuerte entre ambos fenómenos.

A modo de reflexión final…. Si bien es cierto que ya no está en la portadas de los periódicos, no es menos verdad que, como cada año, el informe del IPCC ha desatado una tormenta de críticas desde ciertos sectores negacionistas del cambio climático. No es mi papel desbaratar los argumentos que exponen que 30, 40, o 100 años de observaciones en todo el planeta no sirven para aseverar con la contundencia que lo hace el IPCC que el fenómeno es real. Otras críticas comunes se basan en enunciar sistemáticamente que en las últimas décadas observamos un descenso o freno de la mayor parte de las variables estudiadas (pese a que los registros instrumentales lo desmientan). Por último, otros van un poco más lejos y quieren ver una mano oculta conspirando tras el IPCC para influir en la economía global. Pero reflexionando:  si 831 especialistas independientes (no cobran nada por su trabajo en el IPCC), elegidos por criterios de excelencia investigadora de entre otros 3000 nominados, nos enuncian en cualquier otro campo de la Ciencia que tienen la certeza estadística de un fenómeno… se nos ocurriría negarlo? Pensemos en otros campos que se manejan frecuentemente con estadística y márgenes de error considerables: biología, astronomía… ¿no se dan por verdades muy probables, cualquier afirmación que se hagan desde los expertos en diferentes campos de la ciencia? ¿Y por qué no en este? ¿no es más probable que las manos oscuras detrás de las corrientes negacionistas, cuyas afirmaciones están basadas en datos pobres y poca o ninguna estadística robusta? Ahí dejamos la pregunta, nos vemos  en el siguiente post.

Hasta aquí llegamos por hoy. En unos días, presentaremos la segunda parte del post: IPCC 2013: las consecuencias del calentamiento global.

Fuentes:
 
(1) IPCC, 2013: Summary for Policymakers. In: Climate Change 2013: The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Stocker, T.F., D. Qin, G.-K. Plattner, M. Tignor, S. K. Allen, J. Boschung, A. Nauels, Y. Xia, V. Bex and P.M. Midgley (eds.)].
Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA.
 
(2) IPCC, 2007: Summary for Policymakers. In: Climate Change 2007: The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Fourth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Solomon, S., D. Qin, M. Manning, Z. Chen, M. Marquis, K.B. Averyt, M.Tignor and H.L. Miller (eds.)]. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA.
 
Imagen de cabecera: NASA Earth Observatory
Share
Esta entrada fue publicada en Divulgación científica, Oceanografía y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>